Tradicionalmente, los muros de contención se han reforzado con hormigón o mampostería, para resistir la presión lateral del suelo y la presión del agua. Teniendo en cuenta el principio de suelo reforzado, la pared puede construirse sin soporte externo. Los muros de contención reforzados se pueden construir con una inclinación de 90º. La activación del refuerzo produce un ligero desplazamiento lateral de la estructura. El muro tiene por consiguiente la finalidad de servir de superficie protectora y también fines estéticos.
Los parámetros como la altura de la pared, el tipo de materiales de relleno y la clase de subsuelo determinarán el tipo de TeleGrid® o TeleVev® a instalar en el muro.
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